SANTÍSIMO CRISTO DEL AMOR EN LA ORACIÓN EN EL HUERTO
Autor.- Tanto la imagen del Señor orando en el Huerto, como la del Ángel confortador fueron realizadas por el imaginero Antonio León Ortega.
Fecha de ejecución.- León Ortega realiza estas dos imágenes en el año 1975
Técnica.- Tanto la imagen del Señor como la del Ángel, son dos tallas de bulto, talladas y policromadas en madera, quedando oculta, la talla del Señor por las vestiduras, con las que es presentada a la devoción de los fieles.
Ciclo de la Pasión.- El Huerto de la Agonía.
Momento de la Pasión.- Jesús, una vez concluida la Cena, se retira junto a sus Discípulos al Monte de lo Olivos, tomando a Pedro, Santiago y Juan, se retira a un huerto llamado Getsemaní, donde, mientras ellos duermen, ora en agonía al Padre, pidiendo que aparte de él esa hora, un ángel baja del cielo para confortarlo.
Texto del Evangelio.- Mateo 26, 36 - 46; Marcos 14, 32 - 42; Lucas 22, 40 - 46
Cofradía.- ·Muy Antigua, Fervorosa, Venerable, Franciscana, Real y Muy Ilustre Hermandad de Penitencia Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísima Cruz de Jerusalén, Nuestra Señora Madre de Dios de Gracia y San Juan Evangelista.
Fecha de fundación.- 1671
Templo de culto.- Ermita de San Sebastián.
Templo de salida procesional.- Ermita de San Sebastián.
Jornada de procesión.- Tarde noche del Jueves Santo.
Localidad.- Moguer (Huelva)
Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos:
«Sentaos aquí, mientras voy allá a orar».
Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo:
«Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo».
Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:
«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú».
Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
«¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil».
De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:
«Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad».
Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.
Mateo 26, 36 - 46

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