SANTÍSIMO CRISTO DE LAS MISERICORDIAS
Autor de las imágenes.- Tanto la imagen del señor, como el resto de imágenes que forman este misterio de Puente Genil salieron de la mano del imaginero Francisco Palo Chaparro.
Fecha de ejecución.- Francisco Palo Chaparro trabaja en este misterio entre el año 1972 y el año 1975
Técnica.- La imagen del Señor, es una imagen de bulto redondo, tallada y policromada en madera, mientras el resto del misterio son imágenes de vestir, talladas la cabeza, las manos y los píes y sin tallar el resto del cuerpo, quedando oculto bajo las ropas con las que son presentadas a la devoción de los fieles.
Ciclo de la Pasión.- El Monte Calvario.
Momento de la Pasión.- Cristo, tras tres horas de agonía, coge sus últimas fuerzas, eleva su cabeza y su mirada al cielo, y devuelve al Padre, el Espíritu que un día le dio, es el momento de su muerte, ante la presencia, junto a la Cruz, de María, su Madre; Juan, el discípulo amado y María Magdalena.
Evangelio.- Juan 19, 25 - 30
Cofradía.- Real Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima del Mayor Dolor
Fecha de fundación.- Siglo XX.
Templo de culto.- Iglesia Parroquial de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Templo de salida procesional.- Iglesia Parroquial de Nuestro Padre Jesús Nazareno.
Jornada de procesión.- Tarde noche del Viernes Santo.
Localidad.- Puente Génil (Córdoba)
Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:
«Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo:
«Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo:
«Tengo sed».
Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:
«Está cumplido».
E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
Juan 19, 25 - 30






